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	<title>Observatorio Ciudadano de la Energía A.C.</title>
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	<description>Energia en Mexico</description>
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		<title>Mesa Redonda &#8220;¿Necesita México una Reforma Energética?&#8221;</title>
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		<pubDate>Tue, 18 Jun 2013 02:13:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>josel</dc:creator>
				<category><![CDATA[Documentos OCE]]></category>
		<category><![CDATA[El Petróleo Mexicano]]></category>
		<category><![CDATA[Electricidad]]></category>
		<category><![CDATA[Energía Nuclear]]></category>
		<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>
		<category><![CDATA[Gas]]></category>
		<category><![CDATA[Generación]]></category>
		<category><![CDATA[Conferencia]]></category>
		<category><![CDATA[Instituto de Investigaciones Económicas]]></category>
		<category><![CDATA[José Manuel Muñoz Villalobos]]></category>
		<category><![CDATA[Mesa Redonda]]></category>
		<category><![CDATA[México]]></category>
		<category><![CDATA[Necesita México una Reforma Energética]]></category>
		<category><![CDATA[Osorio]]></category>
		<category><![CDATA[Reforma Energética]]></category>
		<category><![CDATA[Sergio Benito Osorio]]></category>

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		<description><![CDATA[El Observatorio Ciudadano de la Energía tiene el honor de invitarlos a la mesa redonda organizada por el Instituto de Investigaciones Económicas titulada: “¿Necesita México una Reforma Energética?&#8221; &#160; Jueves 20 de Junio 17:00 hrs, Sala Mtro. Ángel Bassols Batalla del Instituto de Investigaciones Económicas, localizado en Circuito Mario de la Cueva, Ciudad Universitaria. &#160; [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>El Observatorio Ciudadano de la Energía tiene el honor de invitarlos a la mesa redonda organizada por el Instituto de Investigaciones Económicas titulada: <em><strong>“¿Necesita México una Reforma Energética?&#8221;</strong></em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Jueves 20 de Junio 17:00 hrs, Sala Mtro. Ángel Bassols Batalla </strong>del Instituto de Investigaciones Económicas, localizado en Circuito Mario de la Cueva, Ciudad Universitaria.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Estaremos en Vivo en el portales del instituto: <a href="http://www.iiec.unam.mx/"><strong>http://www.iiec.unam.mx/</strong></a> y en el nuestro canal de USTREAM: <strong><a href="http://www.ustream.tv/channel/observatorio-ciudadano-de-la-energia">http://www.ustream.tv/channel/observatorio-ciudadano-de-la-energia</a></strong></p>
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		<title>La energía hoy: quinta aproximación</title>
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		<pubDate>Mon, 29 Apr 2013 03:12:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: José Antonio Rojas Nieto El severísimo problema del gas natural es uno de los que –en principio– debiera ser atendido por una de las políticas públicas de largo aliento que debieran desprenderse de la Estrategia Nacional de Energía, identificada como la ENE. ¿Por qué calificar el asunto del gas natural como un problema? Más [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Antonio Rojas Nieto</p>
<p>El severísimo problema del gas natural es uno de los que –en principio– debiera ser atendido por una de las políticas públicas de largo aliento que debieran desprenderse de la Estrategia Nacional de Energía, identificada como la ENE. ¿Por qué calificar el asunto del gas natural como un problema? Más todavía, ¿por qué caracterizarlo comoseverísimo problema? Porque no hay suficiente gas, no sólo para el futuro próximo de cinco, seis, 10 o 15 años. No sólo. Ni siquiera hay para el presente inmediato. Tenemos casi tres años con las denominadas alertas críticas de gas natural. Se trata de avisos por parte de Pemex, de restricciones en la disponibilidad y suministro de gas natural.</p>
<p>Por lo demás es un severísimo problema porque estas alertas –que difícilmente desaparecerán en éste y, muy probablemente, en el siguiente año– han afectado y afectarán drásticamente no sólo la dinámica productiva industrial, sino también la cotidianidad residencial, comercial y de servicios. Pero, asimismo –uno de los aspectos más delicados– la producción de electricidad. Además, refuerza la caracterización de severísimo problema, el hecho de que cualquier solución de corto plazo (uno, dos o, incluso tres años) representará un incremento en el precio del gas natural y, con él, de la electricidad para consumo comercial, industrial y de servicios. Y esto, a su vez, puede inhibir la dinámica económica actual del país, de suyo ya enfrentada a un entorno internacional complejo, económica y financieramente débil.</p>
<p>Una cuidadosa, detallada y sólida presentación del panorama actual y de las perspectivas en el corto, mediano y largo plazos del gas natural en México nos la ofrece un trabajo reciente de Adrián Lajous, publicado por la Comisión Económica de América Latina (Cepal) en su serie Estudios y Perspectivas de marzo de este año 2013 (Dilemas del Suministro del Gas Natural en México, disponible en las publicaciones de la páginawww.eclac.cl), cuya versión previa fue publicada en la página del Observatorio Ciudadano de Energía (www.energia.org.mx). Como dijo un buen amigo, el artículo de Adrián no tiene desperdicio. Presenta los elementos fundamentales de lo que el mismo Lajous caracteriza como dilemas del suministro, al hablar de una situación compleja con soluciones no inmediatas y similarmente complejas.</p>
<p>En el México de hoy, diariamente deben circular no menos de 4 mil millones de pies cúbicos de gas natural, para alimentar el sector eléctrico con la mitad de esa circulación, al sector industrial con la tercera parte y ya hoy a los sectores comercial y residencial, con la sexta parte restante. (¿Cómo entender por cierto, la perforación urgente y atropellada de las calles del Distrito Federal para suministrar a las viviendas y comercios y servicios un energético sometido a esta severa crisis?).</p>
<p>Pues bien, para soportar un poco el desbalance entre consumo y producción, se han incrementado las importaciones. En estos momentos se importan no menos de mil millones de pies cúbicos de gas natural al día. ¿Por qué? Porque no obstante que en el país se producen poco más de 6 mil millones de pies cúbicos de gas natural al día (por cierto, 59 por ciento asociado al petróleo y de éste un importante volumen que ronda los 700 millones de pies cúbicos diarios de nitrógeno), el consumo propio del Pemex se aproxima a los 3 mil 500 millones de pies cúbicos al día, para apoyar la producción de crudo y, evidentemente, de petroquímicos, así como las llamadas recirculaciones y el famosísimo venteo.</p>
<p>Así, en estricto sentido la disponibilidad para los consumidores equivale a esos cerca de cuatro mil millones de pies cúbicos de los cuales, como he señalado, el 25 por ciento ya es importado. Lo curioso de la crisis actual es que nuestros vecinos viven un auge de producción y un mercado de muy bajo precio, en relación no sólo al que se registró en años anteriores, sino –elemento relativamente novedoso– en relación al precio de combustibles alternos, como el combustóleo y el diesel. Incluso el carbón. Y ese auge podría ser aprovechado con importaciones mayores si contáramos con capacidad de transporte de gas natural. Pero no la tenemos. Por eso la necesidad urgente de ceración (sin duda que dentro de la legalidad constitucional actual) de mecanismos que permitan –en unos dos o tres años, no menos, por los plazos de diseño y construcción de ductos– aprovechar esa posibilidad de mayores importaciones de gas natural de Estados Unidos, a precios que podrían oscilar entre los cuatro o cinco dólares por cada mil pies cúbicos (para todo fin práctico equivalentes a un millón de unidades térmicas británicas, identificado en el ambiente con las siglas MMBTU). Esto es muy bien presentado en el artículo de Lajous, en el que, asimismo, señala otros instrumentos alternativos que permitirán apoyar en el muy corto plazo la superación de las alertas críticas: 1) la importación a través de las terminales de gas natural licuado en Altamira, Tamaulipas, y en Manzanillo, Colima; 2) la sustitución temporal de gas natural por combustóleo en el sector eléctrico; 3) la disminución de producción de amoniaco en el país, que liberaría un poco de gas natural. El problema del primer instrumento –lo aclara– es que las cotizaciones internacionales actuales de gas natural licuado que arriban a estos puertos de regasificación del gas transportado por los barcos llamadosmetaneros, se ubican en niveles superiores a las cotizaciones estadunidenses. Para el caso de Europa –que sería el referente del Atlántico, es decir, de Altamira –en poco más de 12 dólares por mil pies cúbicos o MMBTU. Y para el caso de Asia –que también en principio sería el referente del Pacífico, es decir, de Manzanillo– en poco más de 18 dólares por mil pies cúbicos o MMBTU.</p>
<p>La segunda incrementaría los costos de producción del fluido eléctrico y, sin duda, de las tarifas para los usuarios de los sectores industrial y comercial. Y la tercera exigiría un balance económico y financiero muy detallado, porque alternativamente se importaría amoniaco. Las tres alternativas de mitigación de la crisis en el corto plazo, como bien se señala en el trabajo, tienen costos elevados, que sólo en el mediano plazo se disiparán. No sólo con mayor capacidad de importación de gas natural de Estados Unidos, sino –básicamente– con una mayor capacidad de producción interna.</p>
<p>Por los importantes efectos económicos, sociales e, incluso, políticos, este complejísimo asunto del gas natural exige no sólo mayor reflexión, sino el diseño acucioso de una política pública que permita no sólo superar los problemas de hoy sino enfrentar los que –seguramente– vendrán en el futuro de no hacer nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual. En este caso, como en muchos otros, habría que actuar para que, efectivamente, todo lo mejor esté por venir. Y es que siempre –de veras– siempre es mejor después que nunca.</p>
<p>antoniorn@economia.unam.mx</p>
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		<title>La Dama de Hierro en el Gobierno Federal</title>
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		<pubDate>Sat, 27 Apr 2013 02:27:55 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Editorial]]></category>

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		<description><![CDATA[Con la muerte de Margaret Thatcher, quien fuera cabeza del gobierno británico entre 1979 y 1990, acaecida el 8 de abril pasado, tuvimos ocasión de recordar y reflexionar sobre la obra de una de las principales impulsoras de las políticas del neo capitalismo, basadas en las teorías de Friedman y Hayek, principalmente las relativas a [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Con la muerte de Margaret Thatcher, quien fuera cabeza del gobierno británico entre 1979 y 1990, acaecida el 8 de abril pasado, tuvimos ocasión de recordar y reflexionar sobre la obra de una de las principales impulsoras de las políticas del neo capitalismo, basadas en las teorías de Friedman y Hayek, principalmente las relativas a la reducción de la participación estatal en la economía, pero eso no fue todo, la llamada Dama de Hierro también se ocupó de combatir y destruir toda forma de organización de los trabajadores, de los no capitalistas, como hizo con el sindicato de mineros, a quienes odiaba, desde una posición no solo de clase, también desde una convicción mesiánica, de interpretación particular del cristianismo, siempre en defensa de los capitalistas, del individuo decía ella, sin importar que, como producto de sus políticas, el desempleo y la miseria llegara a millones de ingleses.</p>
<p>Así son los resultados del neo capitalismo: las ganancias se multiplican, mientras que millones de habitantes de los países en que se aplican las medidas thatcherianas, pasan a padecer los estragos de la pobreza. En otras palabras, con políticas como las que la Thatcher puso en práctica, unos pocos se vuelven inmensamente ricos, mientras que los muchos se vuelven inmensamente pobres, todo ello dentro de un sistema de justificaciones morales que la primera ministra condensó en su famoso discurso ante la Asamblea General de la Iglesia de Escocia en Mayo de 1988, al que la prensa de aquellos tiempos nombró El Sermón del Cerro, (Sermon of the Mound), en amarga referencia al Sermón de la Montaña que Mateo en su Evangelio refiere Jesús pronunció, en uno de los momentos más importantes de su vida.</p>
<p>Pues bien, la reforma energética que el presidente Peña Nieto y su equipo del nuevo PRI, traen entre manos, nos recuerda inevitablemente el discurso privatizador que los gobiernos de aquellos años, principalmente el de 1988-94, manejaban. Acá se habla, en este gobierno, de modernizar a Pemex, de permitir que los capitalistas del petróleo ejerzan su libertad individual de invertir, se habla de que el gobierno debe liberarse de la carga que a través de Pemex tiene, de aportar el 40% de los ingresos de Hacienda. Se habla también de acabar con los subsidios, como si estos fueran inmorales, ello dentro de la tergiversación pseudo cristiana de la Thatcher; se habla también de hacer más eficiente a Pemex, lo que sin duda va en la misma lógica de acabar con un poderoso sindicato de trabajadores y permitir el florecimiento de las empresas privadas. No cabe duda que en los planes de estos reformadores neo capitalistas, está acabar con los precios bajos que el gobierno otorga, a través de la CFE, a los consumidores pequeños de electricidad, de manera indebida diría doña Margaret, mismos que deberían terminar por ello.</p>
<p>En fin, que los resultados previsibles de la aplicación del thatcherismo a la mexicana, esto de acuerdo a la ya vasta experiencia de varios años y varios países, son:</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Surgimiento de un foco de riqueza para inversionistas privados, privilegiados por el gobierno mexicano, a partir de la desviación de la renta petrolera que lleva implícita la reforma del gobierno del PRI.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Surgimiento consecuente de un déficit de ingresos en la hacienda mexicana, producto de la sangría anterior.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Aumento de impuestos, principalmente al consumo, o sea soportado por la población de millones de no capitalistas, para suplementar el déficit de ingresos que Pemex aporta a Hacienda y que, de tener éxito la reforma, se convertirían en ganancias de los inversionistas.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Aumento generalizado de precios de los productos petrolíferos, hasta llegar, por lo menos a los niveles del mercado internacional, no del norteamericano, en el que ya estamos, tendrían que ser los precios europeos y del noreste de Asia, para que deje de haber subsidios.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Eliminación de las tarifas de electricidad para usos agrícolas, subsidiadas sin duda alguna.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Los anteriores aumentos de precios serían causa directa de aumento de precios al consumidor, alimentos en primer lugar, todos los bienes después. Ni más ni menos.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Aumento de precios de electricidad doméstica, la destinada a los consumidores pequeños e intermedios, mismo que puede ser de hasta cuatro veces los precios actuales, para no regalar nada, diría la indignada señora Thatcher.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Despidos masivos de trabajadores de Pemex que serían sustituidos por los de nuevas empresas, seguramente extranjeras, en México, o fuera de México.</p>
<p style="padding-left: 30px;">• Mismo fenómeno en CFE, si el gobierno actual decide retomar el programa del presidente Zedillo, como se ha venido insinuando por los voceros del presidente Peña.</p>
<p>En suma, que el actual gobierno nos quiere suministrar una dosis de thatcherismo. En legítima defensa, habrá que recordar a los millones de trabajadores ingleses del carbón que fueron echados para beneficio del capital, también a los trabajadores petroleros argentinos que sufrieron igual suerte cuando el petróleo argentino fue privatizado.</p>
<p>A este intento privatizador habrá que oponer una visión diferente para la conducción de los asuntos del país, democrática, para empezar, nacionalista también, conciente del impacto al medio ambiente, por supuesto, y que traiga beneficio económico para el 99% de la población, no para el 1% o menos, como resultaría con la reforma peñista.</p>
<p>Por último, habrá que dejar claro que la correcta conducción de las empresas energéticas del país, esas de los que los mexicanos nos hemos dotado por la vía de la Constitución y sus leyes, es de importancia nacional. Esto significa que todos los ciudadanos debemos estar al pendiente de ello, exigir el fin de la corrupción, demandar mejoras en su funcionamiento y perfeccionar, por las vías legales, su operación y su desarrollo futuro.</p>
<p>CFE y Pemex no son perfectas, pero las vamos a defender, las debemos arreglar y no las vamos a regalar.</p>
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		<title>La energía hoy: cuarta aproximación</title>
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		<pubDate>Fri, 26 Apr 2013 01:42:51 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: José Antonio Rojas ¿Cómo se determinan los precios de los combustibles y energéticos en México? Esta es una de las principales preguntas teóricas de nuestro entorno económico, social y político de hoy. En realidad de siempre. ¿Recuerda usted la época en que los precios de combustibles industriales, gasolinas, diesel y gas licuado de petróleo [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Antonio Rojas</p>
<p>¿Cómo se determinan los precios de los combustibles y energéticos en México? Esta es una de las principales preguntas teóricas de nuestro entorno económico, social y político de hoy. En realidad de siempre. ¿Recuerda usted la época en que los precios de combustibles industriales, gasolinas, diesel y gas licuado de petróleo (gas LP) en México eran –apenas– un pequeño porcentaje del precio en Estados Unidos? Eso sucedió, básicamente entre 1978 y 1985. Pero a partir de 1986 y, más específicamente a partir de 1992, la mayoría de los precios internos está determinada en función de un referente internacional, en nuestro caso estadunidense.</p>
<p>Con esto –dice la ortodoxia neoclásica– se fija de acuerdo a su costo de oportunidad, el cual refleja la relación entre escasez y elección. Pero digo la mayoría de los precios porque hay casos, como el de las gasolinas, el diesel y el gas LP, en que el precio interno es de los llamados precios administrados, a veces por encima del precio determinado por el costo de oportunidad y a veces por debajo, diferencia que da origen a los llamados subsidios y que normalmente se evalúan y determinan considerando las características o calidades de los combustibles, su precio al público y el tipo de cambio vigentes, asunto que, de suyo, ya tiene sus “asegunes”.</p>
<p>A este respecto, conviene recordar el oportuno artículo de Roberto Gutiérrez, profesor-investigador de la UAM Xochimilco, La contabilidad de los subsidios a las gasolinas y el diesel: un debate abierto en UAM, en Reporte Macroeconómico de México, febrero 2013. Permite una aproximación crítica al asunto del subsidio. Y para una visión “ortodoxa” oficial sobre precios y subsidios de los energéticos se pueden consultar dos artículos recientes (28 de enero de 2013) del Fondo Monetario Internacional: 1) Energy Subsidy Reform: Lessons and Implication; y 2) Case Studies on Energy Subsidy Reform: Lessons and Implications. Asimismo sería fundamental consultar el boletín trimestral de mayo 2012 de The Oxford Institute for Energy Studies (Oxford Energy Forum, issue 88) especialmente dedicado a los subsidios en los energéticos, en el que el investigador de la Universidad de Sussex Paul Segal, muestra su visión sobre el comportamiento de los subsidios en México.</p>
<p>Pero veamos los precios competitivos. ¿Qué nos dice la Estrategia Nacional de Energía (ENE) respecto a los precios? Ante todo se señala que este asunto de los precios forma parte de la Visión oficial del Sector Energía al año 2026, que indica que este sector debe operar con políticas públicas y un marco legal que le permita al país contar con una oferta de energéticos diversificada, suficiente, continua, de alta calidad y –aquí el concepto de marras– a precios competitivos. Pero además, éstos son un elemento integral de dos de los llamado ejes rectores, el de seguridad energética y el de eficiencia económica y productiva. Sin precios competitivos no hay ni seguridad ni eficiencia energéticas.</p>
<p>Es reconocido también como uno de los llamados elementos transversales, es decir, uno de los temas inherentes a cada uno de los objetivos de la ENE y que deben considerarse para asegurar su cumplimiento y lograr la Visión deseada para el año 2026. ¿Qué son, entonces, precios competitivos, según la ENE?</p>
<p>Aunque no hay una definición directa de estos precios competitivos, la lectura del parágrafo 4.4 del capítulo sobre los elementos transversales nos permite aproximarnos a la visión gubernamental sobre ellos. Se señala explícitamente que en el caso de los hidrocarburos los precios buscan reflejar el costo de oportunidad y el precio en el mercado internacional. No obstante –se reconoce en la ENE– hay combustibles en los que hay un precio administrado (resultado de una determinación oficial), que normalmente está por debajo del costo de oportunidad y vinculado (no sin dificultades a veces grandes) a un referente internacional. En este caso – a diferencia de los precios de la electricidad sobre los que no comentaré por el momento– no se habla de los costos de producción. ¿Por qué? Pues porque un implícito no sólo de la ENE sino de todo el ambiente energético mexicano es que el costo de producción del crudo es muy inferior al de “referencia internacional” (permítaseme entrecomillar para recordar anteriores notas en <em>La Jornada</em> donde traté de comentar esto y recomendar ampliamente diversos artículos sobre los costos marginales de referencia de la producción actual de petróleo, cercanos a los 90 dólares por barril).</p>
<p>Esta ventaja comparativa –diría Ricardo– hace posible tener un mecanismo para “pagar” la diferencia entre el precio administrado y el precio determinado por el costo de oportunidad y señalado por el referente internacional seleccionado. Es evidente que en este caso nos encontramos en un terreno no sólo complejo sino sumamente delicado, el de los excedentes petroleros transferidos a los consumidores, que tiene que ver con el manejo eficiente y transparente de la industria petrolera integral –producción primaria, refinación y petroquímica– y con las finanzas públicas, la fiscalidad y, sin duda, con el bienestar de los mexicanos, en este caso vinculado al disfrute de los beneficios (o a la generación de perjuicios) del consumo de combustibles y de electricidad. ¿Por qué? Porque está en juego el monto y el destino de los excedentes petroleros. Ni más ni menos. Por cierto, tendencialmente menores en el México posterior a Cantarell. Y para sólo dar una muestra más de esta complejidad, baste recoger la expresión de la ENE cuando señala que el precio competitivo vinculado al costo de oportunidad y a su vez a un referente internacional, es el que refleja el verdadero valor. ¿Qué es eso? ¿Utilidad o cantidad de trabajo? Lo cierto es que el asunto requiere más, mucho más.</p>
<p>NB. Extraño mucho a Don Víctor Sandoval, a quien conocí en mi casa paterna con Desiderio Macías Silva y a quien desde chico admiré. Tampoco puedo dejar de lamentar el deceso de Arturo Montaña, socio fundador del Centro de Información Geoprospectiva.</p>
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		<title>La energía hoy: tercera aproximación</title>
		<link>http://www.energia.org.mx/la-energia-hoy-tercera-aproximacion/</link>
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		<pubDate>Tue, 23 Apr 2013 16:46:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: José Antonio Rojas Nieto Comentaré primero la Estrategia Nacional de Energía (ENE) presentada por el gobierno hace unos días y ya avalada por el Senado. Dos aspectos que me preocupan de manera especial son la fiscalidad del petróleo, punto central en el desarrollo petrolero de México y el mecanismo de determinación de precios internos [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Antonio Rojas Nieto</p>
<p>Comentaré primero la Estrategia Nacional de Energía (ENE) presentada por el gobierno hace unos días y ya avalada por el Senado. Dos aspectos que me preocupan de manera especial son la fiscalidad del petróleo, punto central en el desarrollo petrolero de México y el mecanismo de determinación de precios internos de los combustibles.</p>
<p>Tratemos el primero. ¿Le parece a usted poco o mucho haber logrado en el anterior sexenio una participación de los excedentes petroleros en el PIB superior a 5 por ciento? ¡Es muchísimo! ¿Y de casi cinco puntos no sólo en los dos sexenios de gobiernos del PAN sino, incluso, de 1980 a 2012? ¡Sólo en 2008 los excedentes petroleros casi representaron 8 por ciento (7.8) del PIB, el más alto de nuestra historia petrolera! Entre otras cosas, esto explica la baja tasa fiscal no petrolera de este país. Nunca más de 11 por ciento, hay que repetirlo. ¿Qué futuro nos depara nuestra cada vez mayor debilidad petrolera? ¿Fin de la importancia petrolera fiscal? ¡Claro que no! El ingreso petrolero fiscal (derechos de extracción) seguirá siendo crucial en el desenvolvimiento económico, social y político de nuestro país.</p>
<p>¿Por qué? Por una realidad aparentemente sencilla, pero de gran importancia en el ámbito de la prospección y exploración petroleras. Y es que a pesar de que las nuevas reservas petroleras de México –zonas ya explotadas, aguas someras, campos relativamente nuevos como Chicontepec y aguas profundas, entre otras– resulten con costos más elevados –sustancialmente más elevados que los de la maravilla que representó Cantarell– es altamente probable que, en promedio, esos costos resulten inferiores a los de los yacimientos más caros, cuya producción sea requerida por el mundo los próximos 10, 15 o 20 años. Eso le garantizará ingresos extraordinarios –excedentes petroleros– al propietario del petróleo, todavía hoy la nación. Más o menos según se resuelva la mayor o menor participación privada en la producción primaria petrolera, tentación permanente de todos los gobiernos, incluido el actual que dicen no tener recursos para invertir. Hay que dar solidez técnica a esta apreciación. Reitero la necesidad de leer cuidadosamente los documentos técnicos de la Comisión Nacional de Hidrocarburos, que tiene un papel fundamental en el futuro petrolero próximo. Se muestra que México sigue teniendo significativas oportunidades para extraer aceite y gas, aunque muy probablemente en condiciones cada vez más difíciles.</p>
<p>Fabio Barbosa Cano, del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, nos explica cuál es la nueva situación de la exploración y la producción petroleras en México (véase su ensayo en la serie <em>Crisis energética mundial y futuro de la energía en México</em>, coordinada por José Luis Calva). Para una visión del comportamiento internacional de reservas, producción y costos de producción de crudo y gas natural se pueden consultar diversos documentos de organismos y agencia internacionales. Están los estudios de la Agencia Internacional de Energía, preferentemente sus documentos anuales de energía (<em>World Energy Outlook</em>) de 2008 a 2010, en los que se ofrece una visión complexiva (oficial, en cierto sentido) de la evolución reciente de los recursos de hidrocarburos en el mundo y de sus costos de producción. Esto se hace a través de las llamadas curvas de costos de producción de largo plazo. También se puede consultar los reportes que periódicamente ofrece el Departamento de Energía de Estados Unidos, como resultado del registro anual del comportamiento de las mayores empresas de energía del vecino país, incluidas las petroleras (Performance Profiles of Major Energy Producers). Son empresas que actúan no sólo en Estados Unidos –tanto en tierra adentro (<em>onshore</em>) como costa afuera (<em>offshore</em>)–, sino en todo el mundo.</p>
<p>En esta línea, un excelente estudio sobre el mundo de la exploración y la producción petroleras, las concesiones y los excedentes petroleros en la parte estadunidense del Golfo de México, nos la ofrece Juan Carlos Boué, del Oxford Institute for Energy Studies en su libro <em>A Question of Rigs, of Rules, or of Rigging the Rules?: Upstream Profits and Taxes in US Gulf Offshore Oil and Gas</em>, Oxford University Press 2007. Hay también múltiples reportes periódicos que ofrece la prensa internacional –<em>The New York Times</em>– o, incluso, agencias como Reuters, como por ejemplo su nota de julio del 2009 (<em>Oil production cost estimates by country</em>). Lo cierto es que la bibliografía y la información sobre este asunto tan importante de los costos y la participación de los excedentes petroleros siempre ha sido un tema crucial en el análisis y el debate petroleros.</p>
<p>Pemex ofrece sus cálculos actualizados de costos de producción en sus informes a la SEC (Security Exchange Commission). Acaso por eso se extraña que la ENE haya penetrado poco en esta temática tan importante y, sin duda, tan sensible para nuestra vida económica, social y política cotidiana. Para concluir y sólo para señalar un aspecto que no está sometido a reflexión, me referiré brevemente al mecanismo de determinación de precios de crudo, gas natural, petrolíferos y petroquímicos.</p>
<p>Sin esa reflexión –incluso crítica como lo exigirían casos como el del combustóleo, las gasolinas y el diesel, por ejemplo– no se pueden comprender asuntos como el de los <em>gasolinazos</em>, directamente vinculado con la fiscalidad y la determinación de precios. Es imprescindible comprenderlo para saber que no es cierto que una reforma energética terminará con esos <em>gasolinazos</em> y bajará los precios de los combustibles. Asimismo para entender el delicado asunto de los subsidios a los combustibles, como lo plantea con agudeza y muy críticamente respecto de los cálculos oficiales, el especialista Roberto Gutiérrez profesor-investigador de la UAM Xochimilco en su artículo <em>La contabilidad de los subsidios a las gasolinas y el diesel: un debate abierto en UAM</em>, en Reporte Macroeconómico de México, febrero 2013. Sobre esto también habrá que profundizar un poco un día de estos. Sin duda.</p>
<p><a href="mailto:antoniorn@economia.unam.mx">antoniorn@economia.unam.mx</a></p>
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		<title>La energía hoy: segunda aproximación</title>
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		<pubDate>Thu, 04 Apr 2013 00:59:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: José Antonio Rojas Nieto Con números “oficiales” de México de 2010, 2011 e iniciales de 2012 estimemos volumen y estructura de la energía primaria consumida hoy. Lo primero a notar es la diferencia entre la energía primaria (antes de transformación) y la secundaria (la final, que se transforma en energía útil como iluminación, refrigeración, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Antonio Rojas Nieto</p>
<p>Con números “oficiales” de México de 2010, 2011 e iniciales de 2012 estimemos volumen y estructura de la energía primaria consumida hoy. Lo primero a notar es la diferencia entre la energía primaria (antes de transformación) y la secundaria (la final, que se transforma en energía útil como iluminación, refrigeración, aire acondicionado, cocción de alimentos, movimiento de personas y mercancías, calor de proceso, entre otras). Es muy pero muy grande. De 40 por ciento.</p>
<p>Con una primaria de poco más de 4 millones de barriles equivalentes de petróleo al día (BEP) y una secundaria para uso final de poco menos de 2 millones y medio de BEP, aparece ese 40 por ciento del total primario disponible. Son los consumos propios del sector energía. Y las pérdidas.</p>
<p>El mismísimo sector energía consume poco más de un millón 300 mil BEP (casi un tercio del total). Y su consumo es suma de energía utilizada para transformaciones y el estrictamente propio. Y al añadir las pérdidas de distribución y comercialización que incluyen los combustibles del oficialmente llamado “mercado ilícito de combustibles” y la electricidad de los también oficialmente denominados “usos ilícitos”, completamos ese 40 por ciento que se gasta antes del consumo final. Puede y debe ser menos.</p>
<p>Para el caso del sector eléctrico las estimaciones oficiales indican pérdidas de transformación de 60 por ciento (por la tecnología disponible) y pérdidas de distribución de 14 por ciento, la mitad de ellas por “usos ilícitos”. Las estructuras de los totales primario y secundario son muy importantes. Y el volumen de bienes y servicios que se produce con esa energía, por un lado, y el nivel de bienestar que tenga la población, por el otro, resultan fundamentales para evaluar con rigor nuestra situación energética.</p>
<p>Como en el caso internacional, también en México la mayor parte de las fuentes primarias de energía (más de 90 por ciento) se compone de recursos no renovables: carbón y coque de carbón (4.5 por ciento); gas natural y condensados (42 por ciento); crudo y petrolíferos (45 por ciento).</p>
<p>Sólo poco menos de 10 por ciento de la energía primaria es renovable. Este es, sin duda, el drama principal de nuestra vida energética. Y se muestra, sin lugar a dudas, en la similarmente dramática estructura de nuestro consumo final de energía. En él las renovables apenas representan, de manera directa, 6 por ciento. Y de manera indirecta –a través de la electricidad– apenas 3 por ciento más.</p>
<p>Y es que pese a que la mitad de las fuentes renovables de energía se destina a la producción de electricidad, éstas sólo representan 14 por ciento de la generación bruta de este fluido eléctrico. Y dado que el fluido eléctrico apenas representa cerca de 18 por ciento del consumo final de energía –la que se transforma en energía útil– finalmente las renovables sólo equivalen –lamentablemente y como he señalado– a no más de 10 por ciento.</p>
<p>Sí, 86 por ciento de la energía primaria equivalente del país que se destina a producir electricidad proviene de fuentes no renovables. Y representa la tercera parte de la energía primaria del país. Y con ella se produce un fluido que, en el balance final, hoy apenas equivale a 18 por ciento. Muy bajo. Exageradamente bajo, entre otras cosas –reitero– por la adoración idolátrica –tramposa y especulativa– al automóvil, al autotransporte. El problema no sería tan delicado si el asunto sólo fuera sólo de participaciones. No. Lo delicado está en que 84 por ciento de la energía primaria utilizada para producir electricidad representa una de las fuentes primordiales de contaminación, aspecto que será necesario profundizar en otro momento.</p>
<p>Sí, será preciso analizar con cuidado qué significa que 30 por ciento de los gases de efecto invernadero (GEI) –según datos oficiales– sea producido por el sector eléctrico. Y, sin embargo, hay que decir que, aun en el caso de que toda la electricidad fuera generada con fuentes renovables, subsistiría el problema, el delicadísimo y grave problema derivado de la contaminación de los sectores transporte (40 por ciento del total), industrial (12.6 por ciento del total), residencial, comercial y agrícola (8 por ciento del total) y, finalmente, energía por su consumo propio de energía (casi 9 por ciento del total de GEI).</p>
<p>Por eso debemos ser muy cuidadosos de sostener un discurso muy radical de renovables para el sector eléctrico. Y otro muy complaciente con la industria y el transporte, pretextando la falta de soluciones tecnológicas para superar sus terribles acciones depredadora y contaminante. Sobre esto habrá que profundizar un poco un día de estos. También sobre qué dice a este respecto la Estrategia Nacional de Energía entregada el jueves pasado al Senado. Sin duda.</p>
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		<title>La energía hoy: primera aproximación</title>
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		<pubDate>Tue, 02 Apr 2013 05:06:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por: José Antonio Rojas Nieto Con números oficiales del mundo de 2010 y 2011 (Agencia Internacional de Energía, Departamento de Energía de Estados Unidos, Agencia de Energía de la Comisión Europea, estadísticas de British Petroleum, por ejemplo) estimemos volumen y estructura de la energía primaria consumida en 2012, la que, básicamente, se transforma –aún con grandes pérdidas– [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Antonio Rojas Nieto</p>
<p>Con números oficiales del mundo de 2010 y 2011 (Agencia Internacional de Energía, Departamento de Energía de Estados Unidos, Agencia de Energía de la Comisión Europea, estadísticas de British Petroleum, por ejemplo) estimemos volumen y estructura de la energía primaria consumida en 2012, la que, básicamente, se transforma –aún con grandes pérdidas– en combustibles finales y en electricidad.</p>
<p>Diferenciemos, por cierto, la energía que se obtuvo comercialmente de la no comercial. ¿Ejemplo? La llamada biomasa: básicamente leña y bagazo de caña, aún importante en muchos países. En México es el cinco por ciento de la energía final consumida, equivalente a cerca de 150 mil barriles diarios de petróleo. Según los números oficiales, en 2010 se consumieron 12 mil millones de toneladas equivalentes de petróleo (MMTEP) de energía comercializada. Y cerca de 12 mil 717 MMTEP al incluir esa energía no comercializada. Números preliminares de 2011 y estimados de 2012 serían de 12 mil 300 y 12 mil 600 MMTEP, en el primer caso, y de 13 mil y 13 mil 400 MMTEP, en el segundo.</p>
<p>Detengámonos un poco en la estructura de esta energía. Tomemos los datos de la energía comercializable. Incluye tecnologías modernas de utilización de fuentes renovables para generar electricidad. En 2012 representó un consumo diario –siempre equivalente– de 250 millones de barriles de petróleo (MMBPD). Específicamente el petróleo representó poco más de la tercera parte de esa energía, con un consumo próximo a los 90 MMBPD. Cerca de 63 por ciento (55MMBPD) se desplaza –en lo fundamental en una enorme flota marítima petrolera– de las grandes zonas de producción (Medio Oriente, primordialmente) hacia las grandes zonas de consumo (Estados Unidos y la Unión Europea y China).</p>
<p>Algo similar ocurre con el carbón, segundo en el balance mundial, con un consumo diario equivalente que ronda los 80 MMTEP. Así, petróleo y carbón resuelven 64 por ciento de las necesidades de energía comercial. Sumemos el gas natural. Satisface cerca de la cuarta parte de los requerimientos. Así, tendremos tres fuentes no renovables que satisfacen 90 por ciento de los requerimientos mundiales de energía comercial. La energía nuclear de 435 reactores nucleares en operación en el mundo con 374 mil megavatios de capacidad (siete veces la capacidad eléctrica de México y con 65 reactores más en construcción) explica un cinco por ciento más.</p>
<p>Finalmente, las tecnologías de generación eléctrica a partir de recursos hidráulicos, geotérmicos, solares, eólicos, de oleajes, mareas y diferenciales térmicos de aguas marinas, cerca de ocho por ciento restante. Al agregar la energía no comercial, las renovables (con cierto abuso al incluir la biomasa) tendrían una participación de entre 12 y 13 por ciento. Y el resto de formas de energía primaria perdería un poco en la participación antes indicada. Pero la estructura es más o menos clara.</p>
<p>Ahora bien, una concentración cercana a 90 por ciento en no renovables –petróleo, carbón y gas natural– de suyo ya representa un severísimo problema. ¿Qué hacer cuando se acaben? Y si esto fuera poco, qué hacer cuando el consumo de petróleo, carbón y gas natural es el principal responsable de la contaminación, de los gases de efecto invernadero, del cambio climático y, sin duda, altamente corresponsable de la pérdida de los ecosistemas.</p>
<p>Es clara entonces, la necesidad de una reorientación fundamental, esencial o estratégica –escoja adjetivo–, hacia las renovables. Pero –siempre un pero– por lo pronto el panorama de las renovables se encuentra restringido a la generación de electricidad. Y a pesar del enorme dinamismo de ésta (en 30 años prácticamente duplicó su peso en el balance de energía final consumida) hoy sólo satisface 20 por ciento de las necesidades de energía final, entre otras razones, por la enorme, terrible y regresiva orientación del transporte actual, que de manera altamente ineficiente y contaminante, absorbe 27 por ciento de la energía final consumida, casi 30 por ciento en Estados Unidos y la tercera parte en los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), y un tremendo 46 por ciento en un México donde se ponen altares al automóvil.</p>
<p>En este marco deberemos analizar nuestra situación específica de México, y estudiar con detenimiento la política energética impulsada al menos desde 1978, cuando por la maravilla de Cantarell –hoy en triste y lamentable declive– nos convertimos en exportadores netos de petróleo. Sí, con mucho detenimiento para colaborar en dar un marco al juicio que nos merezca la nueva Estrategia Nacional de Energía que presentará el nuevo gobierno al Senado en unos días. De veras.</p>
<p><a href="mailto:%61%6e%74%6f%6e%69%6f%72%6e@%65%63%6f%6e%6f%6d%69%61.%75%6e%61%6d.%6d%78">antoniorn@economia.unam.mx</a></p>
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		<title>Pemex y el reparto de la renta petrolera</title>
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		<pubDate>Sat, 30 Mar 2013 04:49:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: José Luis Apodaca El Ing. Apodaca nos trae un recuento de la producción petrolera de Pemex, sus ingresos por ventas internas y exportación de sus productos, ello a la luz del debate que viene sobre las intenciones privatizadoras del gobierno de Enrique Peña Nieto. Lea o baje el artículo completo en: Pemex y el reparto [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Luis Apodaca</p>
<p>El Ing. Apodaca nos trae un recuento de la producción petrolera de Pemex, sus ingresos por ventas internas y exportación de sus productos, ello a la luz del debate que viene sobre las intenciones privatizadoras del gobierno de Enrique Peña Nieto.</p>
<p>Lea o baje el artículo completo en: <a href="http://www.energia.org.mx/wp-content/uploads/2013/03/Pemex-y-el-reparto-de-la-renta-petrolera-1.pdf">Pemex y el reparto de la renta petrolera 1</a></p>
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		<title>Mensaje al nuevo director de CFE</title>
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		<pubDate>Fri, 11 Jan 2013 15:38:57 +0000</pubDate>
		<dc:creator>jose</dc:creator>
				<category><![CDATA[Electricidad]]></category>
		<category><![CDATA[Energía y Política]]></category>
		<category><![CDATA[Industria y Comercio]]></category>
		<category><![CDATA[La Atención a Consumidores]]></category>

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		<description><![CDATA[Por: José Luis Apodaca El Ing. Apodaca, miembro fundador del Observatorio Ciudadano de la Energía, AC, jubilado de la Comisión Federal de Electricidad, donde fue gerente divisional de distribución, experto en temas de energía nacional, especialmente electricidad, hace un diagnóstico de la situación de la CFE y lo expone en forma de carta al nuevo [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Por: José Luis Apodaca</p>
<p>El Ing. Apodaca, miembro fundador del Observatorio Ciudadano de la Energía, AC, jubilado de la Comisión Federal de Electricidad, donde fue gerente divisional de distribución, experto en temas de energía nacional, especialmente electricidad, hace un diagnóstico de la situación de la CFE y lo expone en forma de carta al nuevo director de la misma.</p>
<p>El artículo aborda temas que van desde el balance contable de la empresa, a la composición de la capacidad de generación, la mezcla de energéticos primarios, las redes de transmisión y distribución, la energía perdida-no facturada y finalmente las tarifas, todo ello con el fin de hacer una propuesta de aprovechar radicalmente oportunidades de mejora.</p>
<p>Lea o baje el artículo completo en:<a href="http://www.energia.org.mx/wp-content/uploads/2013/01/Mensaje-al-nuevo-Director-de-la-CFE-2.pdf">Mensaje al nuevo Director de la CFE 2</a></p>
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		<title>Si uno de nosotros está preso, todos lo estamos. Energía en el Pacto</title>
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		<pubDate>Mon, 10 Dec 2012 06:32:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>rene</dc:creator>
				<category><![CDATA[El Petróleo Mexicano]]></category>
		<category><![CDATA[Hidrocarburos]]></category>
		<category><![CDATA[Leyes]]></category>
		<category><![CDATA[Petroleo]]></category>

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		<description><![CDATA[José Antonio Rojas Nieto Lo primero, no olvidarlo nunca:si uno de nosotros está preso todos los estamos. Cantémoslo en coro, con agradecimiento a los actores aliados. Muchos capturados injustamente en la burda acción policiaca del primero de diciembre (1D). Entre ellos brillantes estudiantes y profesores de la UNAM y otros centros educativos. Bien lo documentó [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>José Antonio Rojas Nieto</strong></p>
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<p>Lo primero, no olvidarlo nunca:<q>si uno de nosotros está preso todos los estamos</q>. Cantémoslo en coro, con agradecimiento a los actores aliados. Muchos capturados injustamente en la burda acción policiaca del primero de diciembre (1D). Entre ellos brillantes estudiantes y profesores de la UNAM y otros centros educativos. Bien lo documentó el área jurídica del movimiento #YoSoy132. Y bien lo han señalado <em>La Jornada</em>, <em>Proceso</em> y otros medios. ¡Que se aclaren los hechos! Todos los que no forman parte del evidente grupo de provocadores, deben ser liberados. Ya.</p>
<p>Léase, por favor en voz alta, el vergonzoso compromiso 32 del Pacto por México, el de la curiosa coincidencia de dígitos con el movimiento #YoSoy132, lo que, según el accionar de este 1D, parece ser ya el demagógico y autoritario pacto peñista: <q>Se actualizará el marco jurídico para prevenir y sancionar eficazmente los actos inhumanos y degradantes, así como la tortura, la crueldad y la desaparición forzada</q>.</p>
<p>Y por si fuera poco el compromiso 28 dice:<q>Como sucede en otros países, se creará una ley que establezca parámetros claros para el uso de la fuerza pública</q>. ¡Carajo!</p>
<p>Lo segundo, los compromisos 54 a 60 en el área de petróleo y gas de ese mismo Pacto por México (sic, Por México dice). Se enmarcan en la realización de una nueva reforma energética (Por cierto, ¿dónde están el diagnóstico de la situación energética actual y la evaluación de la reforma energética de 2008?) que pretende convertir al sector en uno de los más poderosos motores (sic) de crecimiento económico a través de tres lineamientos fundamentales: 1) atracción de inversión, 2) desarrollo tecnológico y 3) formación de cadenas de valor. ¿Qué significa esto? No se aclara explícitamente en ninguno de los compromisos.</p>
<p>Pero el compromiso 54 es de antología. Es la nueva y anhelada redacción del 27 constitucional, para la que este gobierno no tiene legitimidad, ni siquiera sumando la votación del PAN:<q>Se tendrá en manos de la Nación, a través del Estado, la propiedad y el control de los hidrocarburos y la propiedad de Pemex como empresa pública. En todos los casos (en todos añado), la Nación recibirá (aquí el nuevo verbo constitucional sustituto, recibir) la totalidad de la producción de hidrocarburos</q>.</p>
<p>O sea que el nuevo gobierno se compromete (¡vaya!) a garantizar que la Nación reciba la totalidad de la producción de hidrocarburos que –permítaseme la redundancia– se producirá. ¿Por quiénes, debemos preguntar? La respuesta es obvia: los inversionistas atraídos… Aquí leamos, por favor, contratos de servicios múltiples, contratos incentivados, contratos integrales, incluso –si se puede– excepciones constitucionales (¿Qué dirá la Suprema Corte de Justicia de la Nación?) ¿Qué excepciones? Tres primordiales: 1) desarrollos en la cuenca de Chicontepec, 2) desarrollos en aguas profundas, 3) desarrollos de gas no convencional en Coahuila y Tamaulipas, del hoy famoso shale gas.</p>
</div>
<div>
<p>Preguntemos, entonces. ¿Qué votarán legisladores del PRI y del Verde? ¿Qué votarán legisladores del PAN, de Nueva Alianza? ¿Qué votarán legisladores del PRD, del Movimiento Ciudadano, del Partido del Trabajo? Hay problemas severos en el sector energía que amenazan el suministro y con altas facturas –económicas y sociales– a la sociedad.</p>
<p>Un sector con muy débil regulación, pero, sobre todo, con problemas muy severos para la vida energética de las familias. Dentro y fuera de sus hogares. Y es que tenemos un balance energético nacional muy costoso. Excesivamente concentrado en combustibles fósiles. Con emisiones excesivas de bióxido de carbono. Con una concentración enfermiza en un transporte caro, ineficiente y sucio.</p>
<p>Por favor permítaseme terminar esta nota utilizando una expresión muy afortunada de Gustavo Leal en La Jornada de ayer sábado: <q>El nuevo PRI carece de una sola línea para atender la primera demanda ciudadana: mejorar servicios, mejorando las condiciones de quienes son los responsables finales de la calidad: los equipos nacionales que brindan la salud y la seguridad social</q>. El nuevo PRI tampoco formula líneas nítidas que permitan brindar la energía necesaria para las familias y la sociedad mexicana, en la que la canasta básica de combustibles y electricidad para los hogares mexicanos, por un lado, y las alternativas para el transporte y otros usos finales de energía, por el otro, exigen renovadas estrategias.</p>
<p>Se quedan –lamentablemente y con una visión miope– en la manera de hacer penetrar al capital privado en las empresas energéticas, sin considerar –ni siquiera y en ningún compromiso– la urgencia de combustibles y electricidad suficientes y limpios para los mexicanos. De veras.</p>
<p><a href="mailto:%61%6e%74%6f%6e%69%6f%72%6e@%65%63%6f%6e%6f%6d%69%61.%75%6e%61%6d.%6d%78">antoniorn@economia.unam.mx</a></p>
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