Acerca de OCE



 

¿Quiénes Somos?

De la “Mesa” al Observatorio
De donde surgimos y a donde queremos ir

El Observatorio Ciudadano de la Energía A. C. es una organización de profesionales de la energía, que proviene directamente de la Mesa Ciudadana de Observación de la Energía, surgida entre trabajadores electricistas en la segunda mitad de los años 90, con la decisión de oponerse a la política de privatización emprendida por el presidente Ernesto Zedillo. Desde 1997, el grupo impulsó el movimiento de resistencia contra la desaparición de las empresas Comisión Federal de Electricidad y Luz y Fuerza del Centro, mismo que después de la propuesta de reforma eléctrica que la Secretaría de Energía envió al Congreso en febrero de 1999, se convirtió en un frente amplio, con participación de trabajadores de las empresas afectadas, principalmente, con secciones en varios estados de la República.

El grupo inicial, ampliado con académicos y profesionales de otras ramas, se constituyó en Mesa Ciudadana de Observación de la Energía a partir del año 2001, y con ello organizamos conferencias de prensa y eventos académicos para exponer los riesgos que entrañaba la desregulación del sector eléctrico mexicano, además abrimos este portal de Internet en abril de ese año. Desde entonces hemos tratado de crear un espacio de reflexión y propuestas sobre todos los temas de la energía en México; a la fecha hemos publicado una Propuesta de Política Energética Nacional, presentada en diciembre de 2001 y actualizada en febrero de 2004 (Estos documentos aparecen en Documentos OCE); también hemos trabajado en diversas actividades del Congreso de la Unión, somos autores y co autores de diversas leyes e iniciativas de ley; nuestros integrantes son articulistas de diversos medios de comunicación y en general, nos preocupa estar presentes en el mundo de la energía en nuestro país.

A principios de 2006, la Mesa entró en un proceso de reorganización que nos llevó a ampliar nuestra base de socios —lo que ahora nos hace más plurales-, también tramitamos nuestro registro como asociación civil y nuestro nombre es ahora Observatorio Ciudadano de la Energía A. C.; por otra parte, estamos relanzando nuestro portal de Internet con nuevo formato y mejor tecnología y pretendemosacentuar nuestra actividad y nuestros esfuerzos, como lo planteamos más adelante. Esperamos así responder a las necesidades de reflexión y propuestas que la realidad energética del país demanda, además de establecer una mejor comunicación con los interesados en el asunto.

ACENTOS

Aprovechando el nuevo aire de nuestra organización, consideramos necesario poner nuevo acento en tres aspectos de nuestras reflexiones y propuestas del mundo de la energía:

Primero, lo técnico

Hasta ahora nos hemos concentrado en los grandes asuntos y en los grandes activos de la producción, el servicio y el suministro energéticos. Nuestros temas recurrentes han sido la soberanía; los recursos que el petróleo deja al país; el servicio público de electricidad; la lucha contra la privatización de las empresas energéticas; la planeación; las cinco o seis refinerías; las cerca de diez petroquímicas; los pocos gasoductos; las decenas de centrales eléctricas; el sistema nacional de transmisión pero, con todo no hemos prestado suficiente atención al consumo, al uso que millones de habitantes y miles de empresas le dan a su energía. Por otra parte, nuestras preocupaciones, análisis, reflexiones y propuestas han sido, por lo general, sobre el perfeccionamiento de lo existente; de hecho, intentamos estar, como lo decimos antes, en todos los foros y en todas las corrientes de discusión, pero, no nos hemos salido del guión; no hemos pensado diferente. Ahora queremos en esta nueva etapa, acentuar la atención al consumo final, sin descuidar aquello de lo que hasta ahora nos hemos ocupado principalmente: el suministro original.

Estimamos que cuando revisemos cuestiones tales como el derroche de energía que tenemos en el transporte, la poca importancia que la eficiencia energética tiene en nuestra economía o la timidez de los programas oficiales de ahorro energético o de protección ambiental, estaremos descubriendo grandes oportunidades de mejora y racionalización y nos sorprenderemos por la conclusión de que necesitamos menos pozos petroleros, menos refinerías, menos importaciones, que tenemos menos necesidades de inversión en nuevas capacidades de producción y que tendremos muchísimo menos emisión de contaminantes al medio ambiente. Y podremos por cierto, cambiar de compradores de decenas de turbinas, refinerías y calderas -extranjeras casi todas- a fabricantes, diseñadores, constructores y usuarios de millones de sistemas modernos, de alta eficiencia y de bajo impacto ambiental.

Después, lo político

Al hablar de la energía, al igual que cuando pensamos en la agricultura o la industria o la vida doméstica, tocamos al resto de la realidad más nos abstenemos de profundizar en ella. Tal vez pensamos, como especialistas, que alguien más, algún otro especialista, algún otro observatorio o alguna otra mesa, habrá de ocuparse de esos temas. Pero también, al concentrarnos en nuestras especialidades, nos hacemos sordos a lo que no lo es. La energía no pasa por la pobreza, tampoco lo hace por la educación, nuestros temas de especialistas no son los de los trabajadores emigrantes, tampoco los de los pueblos indígenas, tampoco los de la violencia en las calles, ni los de la represión y la brutalidad policíaca. No nos gusta este aislamiento, sabemos que las relaciones entre los temas políticos existen; trataremos de cerrar esas brechas. Trataremos de bajar de las torres de marfil y de no repetir la historia de la ciencia positivista del siglo XIX, que vio surgir y pasar una dictadura atroz, la porfirista, sin inmutarse.

Por último, el entorno internacional

Así como queremos ocuparnos más de los aspectos de consumo y eficiencia, señalados en la primera parte y de la política señalada en la segunda, queremos asumir las implicaciones que el entorno internacional le trae a la energía. La enorme demanda de energéticos de nuestros vecinos del norte, su déficit en petróleo y gas, su propensión a conseguir lo que les falta por la fuerza, son realidades difíciles de ocultar. La cercanía geográfica, económica y política de nuestro país con el resto de Norteamérica, ha hecho que las cercanías, de otro tipo: cultura, lenguaje e historia con América latina, se diluyan. Queremos que esto cambie. Vamos a ocuparnos más de la recuperación del petróleo de Argentina, de la propiedad del gas y del petróleo de los bolivianos, del papel del petróleo de Venezuela en el desarrollo económico de la región, de la importancia ambiental de las selvas brasileñas. En resumen que en la disputa por la riqueza de nuestros países, queremos apuntarnos sin duda, del lado boliviano, del lado argentino, brasileiro, cubano.

Entonces, con el registro, con el nuevo nombre, estos son los acentos que como Observatorio queremos dar a la Mesa que hasta hoy hemos sido.